El cemento es un conglomerante, es decir, una sustancia que une o da cohesión. Se presenta en forma de polvo y se obtiene de triturar rocas duras (caliza y arcilla) para luego quemarlas a 1.500 °C en un horno rotatorio y posteriormente agregar yeso y otras adiciones.

 Tiene la peculiaridad de endurecerse con el agua y producir compuestos mecánicamente resistentes. De su adecuado almacenamiento depende su duración antes de usarse, que en todo caso se recomienda no sea mayor a dos meses.